Llega la primavera, la estación de las flores, los pajaritos, las alergias para algunos desdichados, pero también es la estación que todos conocemos como “la estación del amor” ¿Podremos encontrar en la ciencia la respuesta si esto es cierto y por qué? Lea el siguiente informe y saque sus propias conclusiones.
Primavera, cuyo significado proveniente del latín es “primer verano” ya nos da la pista de cuál es el principal culpable de que los seres humanos nos comportemos como seres totalmente predecibles. Es que en definitiva, el hombre es un animal que también responde a sus instintos, los que la madre naturaleza todavía sabe dominar.
La primavera y el calor las vuelve locas.
Como todos sabemos, los primeros calores vienen con la primavera y a más calor y luz, tiende a haber mayor aumento en las sensaciones placenteras y aquí entran en el juego las hormonas, porque también aumenta la producción de las llamadas “melatonina” (que junto con el neurotransmisor serotonina son importantes en la regulació
n del humor) y “feromonas”, determinantes para la actividad sexual. Precisamente estas últimas, cuyo significado proveniente del griego es “llevo excitación”, son conocidas como el perfume del amor y esto se debe a que son transportadas por el aire con lo cual pueden superar obstáculos y distancias y ellas son las responsables que un individuo se sienta atraído por otro, de acuerdo a la percepción inconciente de ellas.
Concretamente, las feromonas en la naturaleza, son señales químicas elaboradas por glándulas sexuales y como resultado, estimulan la atracción sexual, ciertamente afectan el comportamiento reproductivo entre animales de la misma especie, y puede actuar a distancia. Las feromonas humanas son detectadas y retransmitidas al hipotálamo en el cerebro, a través de un pequeño órgano en la nariz, ubicado cerca del tabique nasal, llamado órgano vomeronasal (OVN) el que tiene su propia estructura y enlaces con las estructuras del hipotálamo que regulan el comportamiento sexual. Aunque no somos conscientes de las feromonas de otra persona, no podemos "olerlas" literalmente, aún así, tienen un impacto importante en nosotros y en consecuencia una reacción de tipo sexual. Indudablemente, encienden el impulso sexual, aumentan la fertilidad y ayudan a regular los ciclos menstruales de las mujeres.
Se ha demostrado que tanto hombres como mujeres con secreción de feromonas más altas poseen un atractivo sexual más alto al tiempo que son percibidos como más dominantes por el resto de los seres humanos y también son más respetados.
En las temporadas de calor, se generan muchos estímulos sexuales, por ejemplo la vestimenta (minifaldas y escotes en mujeres y camisas y remeras ajustadas en los hombres), la comunicación publicitaria, inclusive surgen fiestas y propuestas de este tipo para todos los gustos. Todo esto hace que sea inevitable que exista una mayor producción de feromonas, creando mejor predisposición a las relaciones sociales y consecuentemente, a las sexuales.
Podríamos decir que esta revolución hormonal durante esta época, es provocada tanto por el cambio climático, como así también por los nuevos estímulos que se reciben como consecuencia del nuevo clima, sobre todo visuales. La percepción por la mirada (y la creación de imágenes fantasiosas) desencadena la actividad erótica, por lo tanto el deseo se intensifica.
¿Ahora que sabemos esto, será cierto lo que dice una conocida canción “para enamorarse bien hay que venir al sur…”???