La dermatitis es una inflamación de la piel causada por la exposición a una sustancia irritante. La piel se ve enrojecida o con ampollas, costras o infecciones locales con pus. Es una consecuencia usual en la piel tatuada y se presenta en todo tipo de tatuajes, incluso los temporales hechos en base a hena.
La realización de tatuajes es cada vez más común en nuestra sociedad, además de las precauciones por el HIV, se debe considerar el riesgo a una reacción alérgica en la piel, es por ello que la técnica correcta para realizar tatuajes debe contemplar el uso de sustancias no tóxicas, irritantes o absorbibles para la piel. Aún así, existen riesgos de reacciones a los pigmentos y líquidos empleados.
¿Sabías que el color rojo es el principal productor de reacciones alérgicas? Contiene compuestos como óx
idos de hierro y pigmentos orgánicos de madera de sándalo y laca roja. Estos pigmentos se introducen en la dermis, comportándose como cuerpos extraños e incidiendo en la formación de granulomas (lesión, úlcera) progresivos que afectan paulatinamente el área del tatuaje. En cambio, con el color negro las reacciones alérgicas no son tan frecuentes, pero se han dado casos en que la tinta china empleada ha provocado dermatitis alérgica, sin que se haya podido identificar el agente causante.
Pero quienes deciden realizarse un tatuaje temporal también corren riesgos.
Los tatuajes temporales están hechos a base de hena, un pigmento vegetal de origen egipcio que contiene tonos sepia y es parecida a la que se desarrolla con los tintes para el cabello o para zapatos. Estos tatuajes también pueden causar una dermatitis y las lesiones, al igual que con los tatuajes permanentes, pueden ser tanto localizadas como generalizadas.
A pesar de los avances de la ciencia, los dermatólogos recomiendan "prudencia" e insisten en que a la hora de realizarse un tatuaje, sobre todo muy extenso y con colores muy diferentes (que ahí está el problema), se debe tomar conciencia de que no es fácil de quitar.
En Estados Unidos se descubrió recientemente una tinta que puede ser “el futuro” para borrar fácilmente un tatuaje permanente expuesto a un láser, el mismo no es indeleble y permite destruir el tatuaje con un sólo disparo de láser.
En la actualidad, para remover un tatuaje se utiliza el láser, el cual absorbe los pigmentos; no obstante, es un procedimiento doloroso que requiere hasta 14 sesiones (según cada caso) para desaparecerlo con un periodo de entre cuatro y ocho semanas entre casa sesión, debido a que el láser ocasiona una quemadura encima de la epidermis. Esto significa que además de ser un procedimiento muy molesto, es también muy costoso.
Otra opción al momento de requerir eliminar un tatuaje, es una cirugía, pero en este caso se deberá considerar la posibilidad de una cicatriz.