La gran dificultad que enfrentamos al iniciar un tratamiento para adelgazar es indudablemente el HAMBRE. Cualquiera de nosotros si deja de comer baja de peso…pero…
¿Cómo hacemos para vivir sin comer?
IMPOSIBLE.
Por eso es necesario un nuevo enfoque de los tratamientos para bajar de peso que hasta hoy solo se preocupan por la balanza, contar las kilocalorías consumidas y en alimentos permitidos o prohibidos.
Para que el tratamiento sea posible de realizar debe estar enfocado en vos, tener en cuenta tu edad, tú trabajo o estudio, tus gustos, tus hábitos, en definitiva, tus circunstancias de vida.
La clave para poder continuar con el tratamiento es aprender a regular la ingesta y para ello es necesario un planteo con sentido común, aprender a controlar el hambre, a buscar alimentos que nos den mayor saciedad y no dejar de comer. Cuanta mayor saciedad provoque una comida, menor será la ingesta en la próxima.
¿Se puede a través de los alimentos provocar esa sensación?
Si. Una adecuada selección y preparación de los alimentos que esté enfocada en aquellos que brindan más saciedad es la clave para poder controlar el hambre, que es la principal causa de abandono de una dieta.
Para poder “llenarte más” en cada comida es importante tener en cuenta que:
• Uno de los principales determinantes de la saciedad es el tiempo de permanencia en el estomago del alimento o preparación: mayor permanencia = mayor saciedad.
La fibra presente en los alimentos hace que permanezca más tiempo en el estómago por lo que su digestión se enlentece, aumentando así su poder de saciedad. Por ejemplo el arroz integral y los panes integrales llenan más que el arroz blanco y el pan blanco.
• Las comidas que tienen mayor volumen prolongan la sensación de saciedad ya que causan la distensión de las paredes del estómago. Por ejemplo: si realizamos un soufflé de verduras al agregar claras batidas incorporamos aire otorgándole más volumen a la comida.
• Las distintas formas de cocción también pueden determinar una mayor saciedad o no. A mayor tiempo de cocción, más fácil será de digerir el alimento, permanecerá menos tiempo en el estómago y por lo tanto tendrá menor poder de saciedad.
Por ejemplo: la espinaca cruda en ensalada llena más que la espinaca hervida. Las pastas cocidas al dente llenan más que si prolongamos el tiempo de cocción.
• Las preparaciones que conservan la estructura del alimento llenan más, por ejemplo las frutas enteras o en trozos en lugar de licuadas o exprimidas en jugo. Vegetales al horno en trozos en lugar de purés.
La saciedad es un aspecto más de los tantos que integran un tratamiento para adelgazar personalizado y posible de realizar.
Existe una manera sustentable de bajar de peso estableciendo una relación amigable con la comida, debemos disfrutarla pero de manera razonable y con sentido común. Sobre este equilibrio hay que trabajar.
Aprender a comer… con todos los sentidos… incluyendo el sentido común.